Larga es la trayectoria de Nine Inch Nails, y sobre todo llena de altibajos, de alegrías, disputas, drogas, alcohol, depresiones, polémicas…. pero entre tanta diversidad, si hay algo que destaca es el nombre de Trent Reznor, alma y líder de NIN desde sus comienzos.
Su primer álbum como banda se tituló Pretty Hate Machine (1989) en el que el rock industrial y las letras angustiosas de Reznor afloraron desde el primer tema, “Head Like A Hold”, una de sus mejores canciones y que aún sigue sonando en directo.
El inesperado éxito de su debut propició la salida de Broken (1992), un maxi de seis temas en el que se incluyeron remezclas y caras B, destinado a solventar el ansia de sus seguidores en la llegada de un nuevo trabajo. Y esto no ocurrió hasta dos años mas tarde.
En 1994 O.J. Simpson es perseguido por las autoridades, Kurt Cobain decide quitarse la vida y Nine Inch Nails publica The Downward Spiral (1994), una inquietante obra que describe el descenso de un hombre hacia la autodestrucción, en el que sin duda es hasta la fecha su disco más aclamado.
Tras el éxito acumulado, el controvertido Reznor se dedicó a otros proyectos como la producción de las bandas sonoras de Lost Highway y Asesinos Natos, el trabajo de producción conjunto con Marilyn Manson en el Antichrist Superstar (1996) de este último o la recopilación de un diario de la gira y videos de su banda en Closure (1997), lo que le permitió convertirse casi en el hombre invisible para el desasosiego de sus fans. Pero Reznor quería tomarse un tiempo tras un periodo en el que acabó realmente exhausto.
Ya recuperado, y tras superar una gran depresión ocasionada por la muerte de su familiar más querido, añadido a esto una larga disputa con Manson en la que rompieron su relación profesional y amistosa (recuperada no hace mucho), Reznor trabajó dos años en la construcción del doble álbum The Fragile (1999), que si bien superó con creces a sus trabajos anteriores, no llegó a alcanzar comercialmente las cifras de su anterior disco.
Con el dinero conseguido con The Downward Spiral (1994), Reznor logró los medios para construirse un estudio propio en New Orleans donde tener total libertad creativa, y fue ahí donde se encerró a elaborar las 23 canciones de su nuevo álbum.
The Fragile (1999) podría describirse como un viaje envuelto en una imaginería onírica lleno de giros inesperados. Comienza ominosamente y termina de un modo incierto, como si se recorriese un espacio sin llegar a ningún destino. Es abrumador, tanto por calidad como por cantidad. Un ramalazo guitarrero The Wretched, una pincelada sinfónica Pilgrimagre, un ritmo percusivo galopante I´m Looking Foward To Joining You, Finally, unas cuerdas vaporosas Please… NIN dieron una lección de magnanimidad ante sus fieles.
Los vericuetos por los que circulan las ideas van desde los llanos y accesibles de The Day The World Went Away y el pop estilo Bowie de We´re In This Togehter. En contraste encontramos el trueno de No, You Don´t, el piano recogido en La Mer, y el colofón de etiqueta de The Great Below. Por abarcar inclusive a veces huele a canción de banda de filme de misterio como en The Ripe… y así hasta completar una obra exenta de mediocridad que ha consolidado sin duda a Trent Reznor y en mayor medida la figura de Nine Inch Nails como todo un referente en el mundo de la música.